Durante mucho tiempo, Vanchiglia quedó a las puertas de Turín, entre el Po y el Dora. A mediados del siglo XIX, una guía de la ciudad describía el borgo como ya densamente poblado, con los talleres más importantes de hierro, otros metales y carpintería. Todavía no había ni iglesia ni escuelas. La ciudad dispuso entonces que las casas nuevas se levantaran en calles regulares, para que el borgo pudiera integrarse pronto en la ciudad.
Estos talleres, y más tarde las fábricas, marcaron el barrio hasta el siglo XX. Por sus muchas chimeneas, los turineses lo llamaban «Borgo del Fumo», el barrio del humo. Aquí vivían artesanos y familias obreras.
La iglesia llegó en 1866: Santa Giulia, costeada por la marquesa Giulia di Barolo y construida por Giovanni Battista Ferrante en estilo neogótico. Un proyecto anterior y monumental de Alessandro Antonelli resultó demasiado caro. La iglesia sigue siendo el símbolo de Vanchiglia; la fundadora está enterrada en ella.
Aun así, Antonelli dejó su huella: construyó en Vanchiglia su propia casa, la «Fetta di Polenta», y a pocas calles, la Mole.
Con el fin de la industria, el barrio cambió. En 2012 se inauguró a orillas del Dora el Campus Luigi Einaudi de la Universidad de Turín, diseñado por el estudio londinense Foster + Partners. Desde entonces, los estudiantes dan carácter al barrio, y con ellos llegaron cafés, bares y pequeños restaurantes.